Torrencial fue Torrencial en su máximo esplendor

Por Sebastián Carretta

Licenciado en Educación Física con estudios en Marketing y Gestión Deportiva

Fundador y Entrenador de K-Runners | Corredor Ultra trail

 

La selva valdiviana se mostró en plenitud en este 2018. Torrencial no defraudó. Todo el potencial que podía mostrar como carrera lo hizo, no se guardó nada en esta nueva edición – la 4º – y quizás la más dura.

Sábado y domingo presentaron lluvia que no cesaba. Ráfagas de viento de 70 km/hr en la zona norte del trazado de 80k y temperaturas bajo los 5 grados en la zona alta del recorrido que ponían a prueba a la organización y por supuesto a nosotros, los participantes.

Es interesante el concepto de ir creciendo en distancia, año tras año, junto a su público. Torrencial partió en el 2015 con 45 km, 2016 -2017 dio el salto en ambas ediciones hacia los 63 km, y este año apostó por los 80 km.

Porque Torrencial, La Selva Valdiviana, indudablemente es uno de esos tesoros naturales de Chile, y ésta es la oportunidad de conocerla bien de cerca uniéndolo con la pasión de la cual disfrutamos: el correr por senderos.

Un total de 1300 corredores, de 10 nacionalidades distintas, conformaron esta fiesta del Trail, y que año tras año se viene consolidando con una atractiva fecha para el calendario anual. Estratégicamente es una muy buena fecha para dar cierre al calendario del primer semestre de competición. 

Un aspecto muy importante, y que puede influir en que todo lo bueno que hiciste antes se pierda, es la gestión de la carrera. La gestión de competición o carrera, debe ser lo más asertiva posible para disminuir el margen de error.

Preparar un ultra, nunca es algo a la ligera. Existen aspectos sumamente relevantes para poder llegar bien a la cita. Entrenamiento previo físico, aspectos psicológicos, estudio de la ruta, abastecimientos, clima. Un aspecto muy importante, y que puede influir en que todo lo bueno que hiciste antes se pierda, es la gestión de la carrera. La gestión de competición o carrera, debe ser lo más asertiva posible para disminuir el margen de error; de no ser así, puede provocar que físicamente no te sientas bien y no puedas continuar, pese a que te habías preparado previamente de forma adecuada.

Personalmente llegué preparado a la competición, ya con unas 100 millas en abril, recuperado y con ganas de sumar un nuevo desafío. Aunque siempre estuvo presente, la incógnita sobre cómo respondería a correr con bastante lluvia y en terreno con barro.

El horario de partida fue 3:00 am. Difícil, ya que es un horario intermedio que no acomoda en nada al corredor. No duermes antes, ni descansas porque tienes una charla técnica (que si bien es importante desde la visión de corredor), la hacen muy tarde.

Seguir tres pasos de crecimiento: Aprender, corregir, mejorar.

2:55 am: Adrenalina, corazón se acelera, respiración profunda. Todos en la misma situación. Nuevamente estás ahí parado en la partida para unir dos puntos: partida y meta. Pero no sólo se trata de unirlas, tienes que preocuparte de unirlas cada vez más rápido. En lo personal, me gusta conectarlas lo más rápido posible respondiendo claramente a las horas dedicadas al entrenamiento y a la experiencia de seguir tres pasos de crecimiento: Aprender, corregir, mejorar.

Desde mi pasado deportivo en el fútbol, me quedó una teoría fundamentada en el aspecto psicológico que puedo aplicar a mis participaciones en los ultras. En el fútbol desde la primera jugada debes ganar el primer duelo con el delantero que marcas, eso marcará el desarrollo del partido. Desde lo anímico te vuelves fuerte, con confianza. Lo mismo suele pasarme en los ultras. El primer punto de abastecimiento es el que decide un tanto el cómo será el desarrollo en la carrera. En Torrencial los primeros 16 km se dieron de forma fluida, a buen ritmo. Ni los 4000 mts de desnivel, ni los 80 km ponían la dificultad, que claramente estaba dada por la lluvia, el frío y el terreno: Barro en todo su esplendor. Diferentes tipos de barro, desde leve y resbaladizo hasta por momento similar a “mousse de chocolate”.

Los km van pasando y a medida que te introduces en senderos de bosque, la carrera se hace mucho más trabada. Cuesta avanzar. El frío se sentía pero era manejable. El gran error que cometí, en esta oportunidad, fue en la elección del calzado. Prioricé la comodidad, pensando en esos km que eran por camino rural, pero nunca imaginé la cantidad de barro que podría encontrar. Y ese error lo pagué caro en las subidas, me costaba muchísimo mantenerme en pie.

Al amanecer km 43 – tengo muy grabada esta imagen- éramos aproximadamente 10 corredores todos alrededor de una fogata, intentando calentar manos y pies. Algunos con sopa en mano que no podían beber porque sus manos temblaban de frío. Decidí salir rápido del puesto. Quedarte en un sector de confort como éste, puede ser fatal al momento de decidir seguir o parar. Afortunadamente, la mayoría seguimos.

A estas alturas, aunque usaba guantes, la temperatura de las manos era muy baja, al tenerlas tan frías costaba manipular la alimentación e hidratación, motivo por el cual debes trabajar en calentarlas para poder hacer manipulaciones de cualquier tipo.

Al pasar por el km 60: Casa Manns, punto del drop-bag, pensando que ya me quedaban sólo 23 km, preferí no cambiar nada, ya que por la hora del día la temperatura no bajaría más. Mis manos no estaban en condiciones de manipular muchas cosas y, de ese modo, podría perder minutos valiosos. Opté por seguir, decisión acertada, ya que vendrían un par de kms por camino rural donde me sentía muy cómodo y podía dar alcance a corredores que estaban delante mío.

Km 73 – último puesto: Pas Oncol 2, se presenta el descenso más duro por el terreno barroso que ya era un resbalín. Un reto muy difícil de superar, considerando el paso de muchos corredores, y que ya arrastras la carga muscular de muchos km. Tratando de no cometer errores que podrían provocar alguna lesión en el último tramo, antes de la meta me encuentro con Fernando Etcheverry (siempre estamos terminando en las distintas competiciones muy cerca el uno del otro), y nos pusimos a conversar haciendo mucho más llevaderos los últimos kms. Finalmente con un abrazo traspasamos la línea de meta juntos.

Por muchos Kms la motivación para llegar era traspasar la línea de meta y entrar a la carpa para estar cerca de una estufa. Un aspecto que considero la organización de la carrera debería revisar. Cuando ya llevas muchas horas y kms en ruta, al llegar necesitas pequeñas facilidades: Una bebida, un jugo, una estufa. Lamentablemente ya no quedaba nada de todo ello, y más aún considerando que llegamos entre los primeros participantes de los 80 km. Es por ésto, que hago referencia al horario de inicio. Tal vez sería mejor  iniciar antes el recorrido para poder evitar este tipo de inconvenientes y entregar un mejor servicio. Tan sólo menciono este detalle que podría revisarse, en comparación a todo lo grande que se genera en la carrera y el potencial que nos da de crecimiento.

La satisfacción de llegar, de terminar una carrera en la cual nunca me sentí cómodo, revisar en qué me equivoqué, aprender y mejorar (les dejo de nuevo los tres pasos de crecimiento).

Torrencial es Torrencial … una carrera especial que definitivamente debes correrla una vez, al menos una vez. Torrencial es barro, es lluvia, es frío. Es el sur de Chile en su máximo esplendor. Una mezcla de sufrimiento, satisfacción y alegría que es altamente adictiva. Se debe asumir el desafío con respeto, tomando decisiones acertadas y no subestimar el clima. Debes ir preparado para una carrera que te pondrá de seguro a prueba en extremo.