Por Alejandro Navarrete y Andrea López.-

Advertencia: No sabemos si haremos un reporte de carrera o simplemente contaremos algunas de las anécdotas que vivimos en ruta. Es más, seremos insistentes en tres ideas respecto al texto que leerán: No aprenderán de trail, no alcanzarán la iluminación y no somos ejemplo de nada.

Comenzamos la carrera pensando en lo difícil que seria una ruta creada por Luis “Patagon” Soto, quien nos retaba con un kilómetro vertical en los primeros kilómetros de una ruta teñido con sangre del propio Luis y uno de sus amigos que había perdido parte de un dedo creando una especie de Barkley Marathons Chilensis.

El primer tercio de carrera fue acompañado por un frío amanecer y nuestro habitual cuestionamiento… por qué la distancia más larga si todo podría ser más fácil?. La respuesta siempre es la misma: En una distancia menor se notaría aún más la falta de entrenamiento y para qué estamos con tonteras, si nos gusta sufrir y en Cañi Trail fuimos sorprendidos por lo técnico del segundo tercio de carrera.

El segundo tramo de la ruta fue ese Barkley Marathon criollo que comentábamos, en el cual no había sendero y quienes tuvimos la suerte de terminar observamos muchos muertos queriendo llegar al mirador para devolverse con una buena experiencia.

En mi caso fue la peor parte de la carrera, debido a mi clásico error con las zapatillas que se rompieron con una rama de coligue que no tuvo respeto con la digna performance que llevaba hasta ese momento.

Andrea, luego de un buen primer tercio, ya abrazaba su mediocridad y se entregaba al ritmo pausado y contemplativo que entrega buenos resultados en carreras de 200 millas en el país de las hamburguesas.

El último tercio fue lo peor, ya que apareció el sol y seguíamos en ese pequeño Barkley con la amenaza de ser alcanzados por un joven y ex Ultra Oscar Quiroz que buscaba hacer carrera en la distancia de 30k.

Nosotros lo único que queríamos era comer algo salado con una fría cerveza. Bueno, ese tramo de la ruta nos entregó falsos planos, un tobogán de barro y una última subida que parecía cementerio con gente de 30k.

 

 

En fin, como toda carrera nos cuestionamos si es correcto hacer distancias largas o simplemente debemos sentarnos y contemplar el esfuerzo del equipo de Puelche Producciones que nos entregó eso que tanto nos gusta… sufrir una dura carrera.